miércoles, 30 de junio de 2010

La Roja


A los que me conozcan les extrañará que escriba de futbol, pero sí, es La Roja de la que van hoy estas pocas letras. El futbol es un deporte precioso, no soy una experta pero conozco lo suficiente para poder disfrutar de los partidos. Aún así estoy siguiendo el mundial casi por casualidad, no termino de encontrar la fe en el equipo que tanta gente parece tener. Aparte de la calidad de juego, que no pienso comentar por mis carencias técnicas, necesito felicitar a la Selección por unos cuantos milagros que han obrado:

Ahora los españoles estamos de acuerdo en algo. Parece increíble pero sí, una mayoría compartimos una ilusión y un deseo comunes, cada cierto número de días y durante 105 minutos exactamente, no nos llevamos la contraria.
Ahora los españoles somos puntuales. En toda mi vida he visto tantos miles de personas firmes ante una pantalla en el minuto exacto de comienzo de cada partido. Vamos, que me río de los británicos, los alemanes o los marines norteamericanos.

Ahora los españoles somos positivos. Hay que reconocer que en la mayoría de las ocasiones, los españoles tenemos un sentimiento derrotista en muchas de las cosas del día a día, que nos lleva a tener una facilidad muy desarrollada para conformarnos con casi cualquier desgracia, por incomprensible que parezca: un gobierno incapaz, un paro inhumano, reducciones salariales aleatorias, huelgas que no respetan las reglas… Da igual lo que nos hagan, protestamos un poco pero una vez descargado el primer cabreo surge la frase de “qué se le va a hacer”. Eso cambia durante los partidos, España entera piensa que incluso podemos ganar la Copa del Mundo, y eso es sin duda como tener ganado el cincuenta por ciento del campeonato.

Pero ha habido algo que me ha sorprendido aún más: Ahora los españoles podemos lucir nuestra bandera sin que nos llamen fachas. Os parecerá una bobada, pero a mí siempre me han llevado los demonios cuando veía a la gente luciendo tan orgullosos la bandera de Brasil, la de Reino Unido o la de Estados Unidos, como si les debiéramos algo. Zapatillas, camisetas y hasta corbatas con mil banderas de cualquier sitio menos de aquí. En cambio si lucías la bandera de tu país, esa que te pone los pelillos de punta cuando estás fuera de aquí, eras un facha.

Ya sé que antes te obligaban a poner la bandera española en la terraza durante las fiestas nacionales para honrar al caudillo, pero ahora no, y por eso ahora es cuando me gusta verla. Quizá la gente que te llama facha cuando te ve con la bandera no han sabido seguir adelante, tienen miedo y siguen viendo en la bandera algo negativo; para otros la bandera es un trozo de tela de colores, y lo respeto, y si para mí es otra cosa, es mi problema y también merezco un respeto. No os preocupéis que a los fachas se los distingue hasta sin ropa.

Tengo una camiseta roja con la bandera de España en la mitad del pecho. Y me encanta mi camiseta.

1 comentario:

Sergio dijo...

Lo realmente triste es vivir en un país en el que para poder lucir su bandera sin complejos, sin miedo y con naturalidad, sea condición sine qua non ganar partidos de fútbol.

E incluso ni así, en según que zonas de ese país...