jueves, 30 de diciembre de 2004

Redes

Este es el texto que he enviado al programa Redes para un concurso. El texto en sí no es gran cosa, no he descubierto el hilo negro ni nada por el estilo. Lo grande es, simplemente, que he tenido valor para enviarlo sabiendo que otros lo van a leer y juzgar; sé que este texto estará mezclado con otros mil de gente con muchos conocimientos, quizá profesores, quizá filósofos o antropólogos... Hoy, treinta de diciembre de dos mil cuatro, he perdido mi complejo de inculta.

La verdad es que no lo he enviado con la intención de ganar, eso ni se me pasa por la cabeza, habrá miles de participantes, pero sí me hubiera gustado poder conocer al equipo que hace Redes, tienen que ser muy interesantes.



¿Hay algo que nos diferencie del resto de animales?

Cuando oí la pregunta por primera vez, lo primero que pensé es “pues claro, muchas cosas”, pero si me paro a pensarlo, ya no lo veo tan fácil. Quizá el momento más crítico fuera cuando se terminó de descifrar el genoma humano, darnos cuenta de que apenas había diferencias con una mosca fue lo más duro. Toda nuestra superioridad y las grandes diferencias que tendrían que haber quedado destacadas, resulta que no existían. Y sin embargo, sigo creyendo que somos diferentes al resto de animales. Pero ¿en qué exactamente?

Siempre había pensado que la gran diferencia era nuestra inteligencia, pero ¿hasta qué punto se puede afirmar algo así, cuando aún estamos descubriendo cada día cosas sorprendentes sobre los otros animales? Basta con observar a los delfines, ¿de verdad que no son inteligentes? Creo que habría que estar seguro de que no hay más inteligencia que la nuestra, y de que no la posee ningún otro animal para considerarla algo nuestro y exclusivo.

También había oído aquello de que el sentido del humor es algo sólo humano, pero la verdad es que viendo el comportamiento de algunos primates, no sería capaz de decir que no tienen sentido del humor. A mí me parece incluso, pese a sus limitaciones, que mi perra se ríe y además es muy bromista.

El arte, otra de las posibles diferencias que sigo sin tener clara. He visto en documentales cómo algunos animales cantan, bailan o decoran los lugares en que viven. La fabricación y utilización de herramientas, el lenguaje, todas éstas son cosas aparentemente humanas en exclusividad que ya tampoco podemos arriesgarnos a afirmar que lo son.

Parecería entonces que somos iguales, pero no es así, no hay más que mirar alrededor, no hacemos las cosas como el resto de animales.

Lo que nos diferencia es, precisamente, esa curiosidad que nos lleva a hacernos preguntas como la que formulan ustedes para este concurso.

Nuestro cerebro es diferente. Si se me permite simplificar, se suponía que nuestro cuerpo era básicamente el transporte de nuestros genes, y que el cerebro estaba para dirigir las operaciones necesarias para que éstos se perpetúen. Pero luego resulta que no sólo realiza esas funciones, no es sólo un centro de control. Tenemos determinadas habilidades que no parecen estar pensadas para esta continuidad de la especie. Porque por ejemplo, ¿para qué sirve descubrir estrellas inalcanzables? ¿para qué sirve pintar “Los Girasoles”? ¿Y la 5ª sinfonía de Mahler?

Es como si algo hubiera salido mal.

Todas estas cosas nos proporcionan sabiduría, conocimientos o simplemente placer, pero nuestras habilidades están descompensadas. Nuestro cerebro es diferente en la medida en que es capaz de proporcionarnos los mayores avances y acompañarlos con la más absoluta de las estupideces. Podemos llegar a Marte atravesando una cantidad de kilómetros que no sé ni escribir, pero en cambio seguimos arreglando nuestras diferencias a golpes. Podemos preguntarnos sobre nuestro origen, el sentido de nuestra existencia, el tamaño del universo, pero no podemos darle respuesta.

El resto de animales tampoco parece que tengan la respuesta, y no dan la impresión de hacerse esas preguntas, como si estuviera perfectamente equilibrada en su mente la relación oferta / demanda. Sus cerebros están diseñados para que sobrevivan, se adapten a su entorno, y eso hacen. Pero ¿y el nuestro? ¿Nos ayuda a perpetuarnos si conocemos las distancia de la tierra a la luna? ¿Es importante para sobrevivir saber si venimos del mono o del pez espada? ¿Se preguntan el resto de animales si son diferentes?

Podría pensarse que esa forma de funcionar de nuestro cerebro sea necesaria para nuestra supervivencia, quién sabe si nos moriríamos de aburrimiento si no tuviéramos tanto que aprender y descubrir. Pero independientemente de si eso es necesario o un puro accidente de la naturaleza, el hecho es que ningún otro animal de nuestro planeta parece tener las mismas necesidades o inquietudes. El resto de animales no investigan para saber cómo se generó el universo ¿Por qué? ¿No necesitan saberlo, no les importa o es que ya lo saben? Y lo que es más importante ¿Por qué investigamos nosotros?

Creo que sí somos diferentes, y que lo somos porque necesitamos saber.

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