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sábado, 21 de marzo de 2009

Cambio climático


El gran tema, parece que repentinamente se ha convertido en el eje de nuestras vidas, todo se hace para evitar o paliar el cambio climático: la elección de nuestro coche, la compra de nuestros electrodomésticos, la procedencia de nuestra comida, lo que imprimimos, con qué lo imprimimos…
Es normal, cuando algo tan grande es de conocimiento general, todo el que lo sabe, es decir, todo el planeta va a opinar sobre ello y tomar las medidas que crean necesarias. Y así es cómo se monta la que tenemos liada ahora, que hay un abanico enorme de personajes que van desde la prudencia de los científicos a los delirios de los apocalípticos, pasando por los que se aprovechan de lo que sea para generar negocio a su alrededor. Todo este ruido hace que distinguir la verdad de la fantasía sea una tarea realmente difícil.
A estas alturas, ya tengo algunas ideas medianamente claras, como que el cambio climático existe, que es algo cíclico, y que aún no se han puesto de acuerdo acerca de si es o no culpa de la humanidad. Mi humilde opinión es que es algo cíclico que hubiera ocurrido sin nuestra presencia, pero que lo que hemos hecho es acelerarla.
Realmente no es tan importante si tenemos o no la culpa, lo que sí importa es que, gracias a la alarma por este cambio, hemos llegado a saber lo destructiva que es nuestra forma de aprovechar los recursos naturales. Y ahí es donde tenemos que poner el empeño. Y quizá el cambio climático sólo es una excusa, una perfecta para hacernos ver que es necesario hacer las cosas de otra forma, para que dejemos de secar aquello que tocamos. Daré por bien invertido el dinero que se lleven los oportunistas, si se consigue que aprendamos.
Por eso no entiendo que alguien tenga el valor de hacer campaña en contra del cambio climático. Pero lo hay.
Creo que si no nos hemos cargado el planeta, vamos camino de hacerlo, y pese a que nuestra generación no tendrá que padecer las consecuencias si lo hacemos, merece la pena intentar cambiar nuestra forma de habitarlo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El secreto


Recientemente he visto la película documental El Secreto, que está revolucionando a un montón de gente.

Como yo soy una descreída sin remedio, empecé a verla con la desconfianza propia del que ha sido engañado muchas veces, no sabía qué me querían vender y estaba inquieta. Veía a un montón de personas hablando de un poder mágico que todos tenemos, y al que podemos acudir para pedir cualquier cosa que deseemos. Lo primero que pensé fue “menuda panda de chalados”. Pero continué viéndolo porque no me parecía que esas personas ganaran nada engañándome: no me pedían dinero, ni votos, ni obediencia… Simplemente estaban compartiendo conmigo el truco que han encontrado para ser más felices.

Lo que te cuentan es algo que ya sospechas, o vienes oyendo de personas distintas, amigos, psicólogos, filósofos, pero que nunca has sabido concretar. Todos hemos oído hablar del poder del pensamiento positivo, cómo ayuda a la curación de algunas dolencias, de cómo incluso se hacen tratamientos de “risa” para enfermos de cáncer… Y también hemos oído cómo un carácter amargado termina generando úlceras en el estómago. Todo eso son algunos flecos del tapiz completo que te muestran en el documental.

Si los testimonios son reales o no, me da igual, lo que me parece realmente importante, es darme cuenta de que vivir en positivo es lo único que merece la pena, tanto si con eso consigues tus deseos como si no. Lo que sí que está claro es que vivir encabronado no te va a traer nada bueno, así que ¿qué pierdes por ser positivo? ¿Qué pierdes por aspirar a conseguir tus deseos? ¿Qué pierdes agradeciendo todo lo bueno que te da la vida?

Siempre he pensado que lo peor del mundo es vivir con miedo, tanto mejor es deshacerte de él y, si vienen mal dadas, ya buscarás una solución. Desde luego el miedo no te va a evitar ninguna desgracia, y pese a que el optimismo seguramente tampoco (¿o si?), al menos hasta que llegue esa desgracia has vivido mejor ¿no?

Oye, y como dice nuestro refranero “¿Qué me quiten lo bailao?”

Por si tenéis curiosidad http://es.wikipedia.org/wiki/El_Secreto

martes, 20 de febrero de 2007

Año nuevo


Hace tiempo aprendí en el blog de un amigo que todo en esta vida es personalizable, incluidos los días festivos. Él contaba el año a partir de su nacimiento, y la verdad es que la idea me pareció muy interesante, tanto como para adoptarla.

El domingo fue mi día de Año Nuevo, empezó mi año número 38. Es un número bonito, sencillo, no parece mío, no parece mi edad.


A veces pienso que estoy viajando a través del tiempo pero hacia atrás; tengo muchas ganas de aprender cosas, de no parar de conocer y explorar. Hay días que me siento como una adolescente, llena de curiosidad y energía, y me apetecería hacer sin pensar. Pero no puedo, ya no tengo 15 años, no tengo todo el tiempo del mundo para perder o aprovechar, hay un trabajo que mantener, pagos que cumplir y no soy tan libre para este tipo de cosas.

O a lo mejor sí; quizá nos dejamos llevar por los prejuicios y nos auto limitamos simplemente porque los demás nos dicen que ya no tenemos edad para esto o lo otro. Y al final resulta que no haces las cosas, tan sólo porque has creído que no podrías hacerlas, y te has quedado sin probar.

Así que mi propósito de año nuevo va a ser conseguir vivir sin edad, aunque me parece que me va a costar más que lo del tabaco ;)

jueves, 30 de noviembre de 2006

Amanecer



Hoy he presenciado otro amanecer. Yo estaba en el tren, rodeada de extraños con prisa, dentro de mi burbuja de música y, de pronto, ahí estaba, el sol rojo casi tocando la tierra. He dejado de respirar unos segundos.

Los amaneceres así son curativos. Cuando los miras notas cómo borran los recuerdos oscuros de tu noche inqueta, y te presentan el día como una hoja en blanco en la que está todo por escribir. Y me recuerda esa frase tan célebre de "hoy es el primer día del resto de tu vida".

Y por primera vez tiene sentido para mi.