lunes, 18 de mayo de 2026

Sonja vs IA

 


Sonja vs IA

Últimamente me estoy dando de morros con la IA, lo que incomprensiblemente llaman inteligencia artificial. Y digo que no entiendo que se llame así, porque para mí la inteligencia es otra cosa diferente, menos reacionada con acumulación o acceso a datos. Pero obviamente sólo es una opinión porque de esto no entiendo lo suficiente. 

Me estoy dando de morros (que es lo que te pasa cuando tus expectativas no coinciden con lo que sea que te encuentras en realidad), porque me encuentro productos de IA en campos en los que yo la tendría absolutamente apartada. Para mí es una herramienta como un ordenador, una tuneladora, un bisturí robótico, una lavadora, etc., pero con unas habilidades más chulas, para trabajos que hasta ahora teníamos que hacer nosotros, y que hace mucho mejor. Y me pasa igual con los robots, otra herramienta que hay quien se empeña en ponerlos a bailar por Tchaikovsky.

Recuerdo que la primera vez que la usé fue para que me ayudara con un escrito, en el que quería decir muchas cosas, vi que me estaba amontonando, y me ayudó redactando un email de 10. Bien, eso es una herramienta, le doy los materiales y el plano, y me hace la casa.

Otra vez fue cuando, entre risas con una compañera, le hice la pregunta de ¿para qué sirven los mocos? Esa fue impresionante, porque debe tener acceso a ni se sabe la cantidad de bases de datos, y me lo explicó por colores y texturas. Nos reímos aún más.

Entonces ¿qué es lo que me chirría?

Yo quiero que la IA me transcriba las reuniones, me resuma un trabajo de 500 páginas, me haga un plan  de estudios, me ayude a ahorrar, repase inglés conmigo para el examen, me diga dónde encontrar unos pantalones chulos que vi en una serie, me encuentre opciones saludables para endulzar mis alimentos, que se pasen las horas analizando imágenes (aún más si son horribles), o que me ponga un vídeo de Donald Trump bailando una rumba en la playa. Quiero que se ocupe de facilitarme la vida en las tareas tediosas para las que no tengo tiempo, ganas, o el día apropiado. O los vídeos de broma, o esa foto que me he hecho tomando café con George Michael, diez años después de su muerte.

De la misma forma, quiero que los robots sean los mineros, los que se pasen las horas en una cadena de montaje, los que muevan cosas pesadas aquí y allá, los que vivan en un almacén, los que me limpien la casa, las calles o los coches.

No soy tecnofóbica, más bien al contrario, me encanta la tecnología y estoy entusiasmada con que me haya tocado vivir en una época en la que voy a poder presenciar avances asombrosos. Creo que la tecnología es necesaria, diría hasta imprescindible, y nos puede ayudar a vivir mejor y no terminar de reventar el planeta en el que vivimos. Puede hacernos mejores, más longevos, nos puede ayudar a ser más felices, a tener más tiempo libre, o liberarnos de trabajar para hacer las cosas que realmente queremos hacer.

No quiero que el robot haga ballet, o una canción, ni poesía o un cuadro. No quiero que la IA escriba mi libro, o la perfecta nota de amor para mi pareja. Quiero que curren, a destajo, como si no hubiera un mañana, mientras yo aprendo a hacer flores de papel, encuadernación francesa o acuarela.

P.D.: Y quiero que quede claro que no juzgo a nadie, ni de lejos, cada uno conoce sus circunstancias, habilidades o metas. Yo, chitón, hablo sólo de lo mío.



No hay comentarios: